TE AYUDAMOS CON… El uso seguro de certificados digitales
Protege tu identidad digital: buenas prácticas para el uso seguro de certificados digitales
Un certificado digital es un fichero informático firmado electrónicamente por un prestador de servicios de certificación, considerado por otras entidades como una autoridad para este tipo de contenido, que vincula unos datos de verificación de firma a un firmante, de forma que únicamente puede firmar este firmante, y confirma su identidad.
Los certificados digitales sirven para poder verificar la identidad real de la persona titular de una forma inequívoca cuando se realizan trámites online de cualquier tipo con terceros, como por ejemplo con las administraciones públicas. De manera general, los datos básicos que pueden encontrarse en un certificado son: la identidad del titular, datos de filiación del titular (empresa, colegio profesional…), la clave pública del titular, datos propios del certificado (número de serie, fecha de caducidad…), la identidad de la autoridad de certificación que lo ha emitido y la firma de la autoridad de certificación.
Existen certificados de diferentes tipos, que pueden clasificarse en función de diversos criterios: según su soporte (certificados en software o certificados centralizados), según su emisión (certificados cualificados o certificados no cualificados), según su titularidad (certificados de persona física, certificados de representación o certificados de componente) e incluso según eIDAS (certificados de firma, certificados de sello, certificados de autenticación web o certificados no cualificados).
Operaciones con los certificados
Algunas operaciones que se realizan con certificados digitales, requieren ser ejecutadas de forma segura para proteger tanto los datos personales como la validez legal de las transacciones. Para garantizar que estas acciones se realizan correctamente, se enumeran una serie de buenas prácticas que te ayudarán a gestionar y utilizar los certificados digitales de manera segura y eficiente.
Obtención de certificados: el inicio de la vida de un certificado pasa por la emisión de este. El proceso de emisión puede variar dependiendo del prestador, pero en todos los casos debes confiar en una autoridad de certificación amparada por eIDAS.
Instalación de certificados (también denominada importación): en el caso de certificados emitidos en un archivo, cuando hagas doble clic se ejecutará un asistente para importar certificados en el ordenador donde lo vayas a utilizar. Existe la opción de alojar los certificados en almacenes especiales de la nube, que son accesibles desde dispositivos con conexión a Internet.
Exportación de certificados: Asegúrate de exportar un certificado digital solo cuando sea absolutamente necesario y con las medidas de seguridad adecuadas. Durante la exportación, protege el archivo con una contraseña robusta y no lo guardes en ubicaciones accesibles sin cifrado, como el escritorio o carpetas públicas. Nunca lo compartas por medios inseguros como el correo electrónico o servicios de mensajería. Además, asegúrate de que solo exportes el certificado desde un dispositivo seguro, libre de malware, para evitar que sea comprometido. Finalmente, recuerda que la exportación debe hacerse solo por parte de personas autorizadas, y una vez realizado, elimina el archivo de forma segura si ya no es necesario.
Uso de certificados: El certificado digital es un documento personal e intransferible, lo que significa que solo tú, como titular, debes usarlo para realizar firmas digitales o autenticaciones. Compartir tu certificado con terceros no solo compromete tu seguridad, sino que también puede tener graves consecuencias legales, ya que las operaciones realizadas con tu certificado serán consideradas bajo tu responsabilidad. Si alguien más lo utiliza, podrías ser considerado responsable de cualquier actividad fraudulenta o indebida que se lleve a cabo en tu nombre. Por ello, es fundamental proteger tu certificado y no permitir su uso por otros bajo ninguna circunstancia.
En conclusión, el uso adecuado de los certificados digitales es fundamental para garantizar la seguridad y la validez de las transacciones electrónicas. Siguiendo las recomendaciones clave, como proteger tu certificado con contraseñas fuertes, almacenarlo en lugares seguros, evitar compartirlo y usarlo solo en dispositivos de confianza, podrás minimizar los riesgos asociados. Recuerda que el mal uso de estos certificados no solo compromete tu información personal, sino que también puede tener implicaciones legales graves. Mantén siempre una actitud vigilante y responsable en su gestión para asegurar un entorno digital más seguro.