ANIMSA

HOY HABLAMOS CON… Olivia Elizari Aranguren, directora de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pamplona

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu navegación, adaptarse a tus preferencias y realizar labores analíticas. Al continuar navegando aceptas nuestra Política de Cookies.

“Gracias a la colaboración de ANIMSA, las personas perjudicadas recibieron la ayuda extraordinaria”

El pasado mes de diciembre, 2.167 familias navarras -de las que 735 eran pamplonesas-, dejaron de cobrar el Ingreso Mínimo Vital por un error de comunicación de la Hacienda Foral al INSS. Cuando el Ayuntamiento de Pamplona fue consciente de este contratiempo, no dudó en utilizar todos los mecanismos a su alcance para, junto con ANIMSA, subsanar este importante contratiempo que afectaba a familias en situación de vulnerabilidad económica.

                 Olivia Elizari, directora de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pamplona.

 

Pamplona, febrero de 2022

Cuéntenos qué pasó exactamente para que más de dos mil familias navarras dejaran de percibir el Ingreso Mínimo Vital en un mes tan importante como diciembre.
Un error de comunicación de la Hacienda Foral al INSS con imputaciones de los datos de renta y de patrimonio erróneas, lo que supuso que 2167 unidades perceptoras de Ingreso Mínimo Vital (IMV) dejaran de percibir la prestación en el mes de diciembre. En el caso de Pamplona, eran más de 700 las unidades familiares afectadas. Esto suponía un grave descalabro para las familias, que tenían serias dificultades para poder llegar a fin de mes y abordar los gastos extras generados en estas fechas, poniendo en riesgo las propias celebraciones de Navidad, así como la noche de Reyes para sus menores.

Esta prestación oscila entre los 469,93 y los 1000 euros, según el solicitante. ¿Qué perfil de familias son las usuarias de estas ayudas?
El IMV es una prestación dirigida a prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social de personas o unidades de convivencia que carecen de recursos económicos para cubrir sus necesidades básicas. En cuanto a los beneficiarios, según una encuesta del INE, el perfil mayoritario de usuarios de estas ayudas es el de unidades familiares monoparentales con hijos menores a cargo. El 70% de los titulares beneficiarios son mujeres y la edad media es de 44,32 años.

¿Cuándo fueron conscientes de este error en Servicios Sociales?
Fue el 28 de diciembre cuando en el Ayuntamiento de Pamplona tuvimos conocimiento de que más de 2000 familias navarras no iban a percibir el IMV correspondiente al mes de diciembre y que, por lo tanto, su último ingreso percibido era el de noviembre. El 31 de diciembre nos informaron desde el Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra de que iban a aprobar una subvención directa a los servicios sociales, titularidad de las entidades locales, para que en el marco de las ayudas de emergencia pudiéramos agilizar una solución a las familias que se habían visto afectadas por esta situación. El día 5 de enero, el Ayuntamiento recibió el abono de esta subvención por un importe de 412.555,35 euros.

Entonces, era necesario crear un procedimiento urgente para hacer llegar esas ayudas…
El Ayuntamiento de Pamplona no podía asumir esta encomienda en el marco general de ayudas de emergencia, porque suponía generar más de 700 citas individualizadas en menos de una semana, en un sistema de atención primaria de servicios sociales ya de por sí saturado. Tuvimos que discurrir nuevas fórmulas para resolver el problema con la mayor agilidad y eficiencia, para no seguir sobrecargando a los profesionales de servicios sociales de atención primaria. De esta forma, se diseñó una subvención extraordinaria que permitía abonar las cantidades no percibidas de forma inmediata, gracias a la colaboración interadministrativa con Gobierno de Navarra y al trabajo profesional y coordinado de las diferentes áreas del Ayuntamiento de Pamplona: Economía y Hacienda, Asesoría Jurídica y Servicios Sociales, así como la inestimable colaboración de ANIMSA.

¿Por qué se decidió contar con ANIMSA y cuál fue exactamente su labor?
Para poder proceder al abono a las familias necesitábamos abrir un documento contable por cada unidad familiar, lo que suponía que el equipo de Administración de Servicios Sociales tuviera que abrir más de 700 documentos contables. Además, debía existir el alta en terceros de cada persona beneficiaria, que en muchos casos no existía. La coordinación de esta gestión la realizó la directora de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Pamplona, Nuria Larráyoz, quien encomendó a ANIMSA la automatización de estos procesos, ya que había un antecedente con los bonos de comercio que había dado muy buen resultado.
En cuanto a la labor de ANIMSA, tuvo que realizar estos automatismos del expediente, además de filtrar los listados de los beneficiarios que nos facilitó Gobierno de Navarra para que no hubiera datos erróneos y/o duplicados con los ya existentes en nuestras bases de datos. Una vez hecha la depuración de datos de beneficiarios y cuentas, ANIMSA definió un proceso que consistió en el alta automática de las personas en contabilidad con los datos aportados y la creación masiva de los documentos contables para aprobar la concesión de las ayudas y su posterior pago. Fue una tarea ardua, que se desarrolló en unos pocos días de manera ágil por ANIMSA y que, gracias a ella, las personas perjudicadas pudieron acceder al abono de una ayuda extraordinaria.

En este caso los plazos eran especialmente importantes y se solucionó en tiempo récord…
La solución se pudo hacer efectiva en ocho días laborales tras haber percibido el abono de la subvención. En un plazo récord pudimos aprobar una convocatoria extraordinaria, recabar toda la información necesaria para proceder al abono de las ayudas a las unidades familiares y, gracias a ANIMSA, pudimos automatizar los procesos para evitar sobrecarga a las profesionales municipales, con unas plantillas resentidas al ser un periodo vacacional y con mucha afectación de COVID. Todos éramos conscientes de que era un trabajo prioritario para no desatender la situación de familias que se encontraban en situación de especial vulnerabilidad económica y en unas fechas especialmente complicadas. Desde todas las áreas municipales se demostró una alta sensibilidad social, pudiendo priorizar este tema sobre otros asuntos importantes que debían ser atendidos a nivel municipal, pero quedó constatado que el Ayuntamiento de Pamplona pone en el centro a las personas. No obstante, toca abrir una reflexión y un debate sobre si derivar esta solución a las entidades locales fue adecuado, ya que la respuesta ha sido diferente en cada municipio, lo que hace perpetuar las situaciones de desigualdad territorial. La atención primaria de servicios sociales no puede ser un cajón desastre que tenga que resolver continuamente encargos de otros sistemas sin que se reconozca nuestro propio marco competencial y la situación de saturación en la que nos vemos inmersos/as.