29 de abril de 2026

HABLAMOS CON… Uxua Domblás Ibáñez

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«Los datos estratégicos deben estar bajo control público»

Recientemente el Ayuntamiento de Pamplona organizó el primer foro “Soberanía digital del dato”. Hablamos con Uxua Domblás, doctora en Arquitectura y directora de Gobierno Estratégico, Urbanismo, Vivienda y Agenda 2030 del Ayuntamiento de Pamplona-Iruña, quien desde su responsabilidad trabaja en la innovación y el uso del dato en la gestión municipal desde una visión transversal.

¿Cuál era el objetivo de la jornada “Soberanía digital del dato”? ¿Qué balance hace del encuentro?
El objetivo era parar y pensar conjuntamente cómo queremos gestionar el dato en el Ayuntamiento y hacia dónde queremos avanzar como ciudad. No queríamos hacer una jornada más, sino generar un punto de partida. Fue un espacio para escuchar experiencias de otras entidades, contrastar miradas con agentes clave del sector y empezar a construir una hoja de ruta compartida para el Ayuntamiento que responda a las necesidades municipales.
El balance fue muy positivo. Fue una jornada muy honesta, donde se ha hablado sin grandes titulares, desde la realidad, contando aciertos y errores. Y eso es lo que realmente permite avanzar.

¿Qué es la soberanía digital y por qué es tan importante para las administraciones públicas?
La soberanía digital tiene que ver con algo muy básico: quién controla los datos, dónde están, cómo se usan y con qué criterios se toman decisiones.
Para una administración pública esto es clave, porque los datos no son neutros. Están directamente ligados a cómo prestamos servicios, cómo planificamos la ciudad y, en definitiva, a cómo gobernamos.
No se trata solo de tecnología, sino de responsabilidad pública.

¿Cuáles son las claves para mejorar la soberanía digital de Pamplona o de otras entidades locales?
Hay tres claves muy claras. La primera, organizar y gobernar bien los datos. Tenemos muchos datos, pero no siempre están ordenados ni conectados. La segunda, la cultura. Esto no va solo de sistemas, va de personas que entienden el valor del dato y lo utilizan para decidir. Y la tercera, hacerlo de forma colaborativa. Ninguna administración puede hacerlo sola. Cada una recaba unos datos (Ayuntamiento, Mancomunidad, Universidad, Gobierno de Navarra…) y es preciso colaborar e intercambiar esos datos siempre siguiendo principios éticos.

¿Es posible conciliar transparencia, acceso a la información, con protección de datos?
Sí, no solo es posible, es necesario. La clave está en encontrar el equilibrio entre abrir datos que generan valor público y proteger aquellos que afectan a la privacidad de las personas. Es preciso discernir qué datos generan valor público y qué datos debemos proteger.
Y ahí la gobernanza del dato es fundamental: tener criterios claros, protocolos y una mirada responsable.

¿Dónde deben residir los datos y cómo se deben custodiar y gestionar?
No hay una única respuesta, pero sí hay una idea clara: los datos estratégicos deben estar bajo control público. Eso no significa hacerlo todo internamente, pero sí tener capacidad de decisión, de gestión y de criterio sobre ellos.
Más que hablar solo de “dónde están”, tenemos que hablar de cómo se organizan, cómo se conectan y cómo se utilizan.
La soberanía tecnológica no es una tarea que pueda asumir los ayuntamientos individualmente y por eso es importante la colaboración entre administraciones.

¿Qué parte del camino tiene recorrido Pamplona?¿Qué papel ha desempeñado ANIMSA en ese camino?
Pamplona ha recorrido ya un camino importante, especialmente en el desarrollo de herramientas, cartografía, sistemas de información y proyectos como RETECH.
En ese recorrido, ANIMSA ha sido una pieza clave. No solo en el aspecto técnico, sino como aliado estratégico para sostener y hacer posible esa evolución digital.
Ahora el reto es dar un paso más: pasar de tener herramientas a tener una estrategia clara.

¿Y qué desafíos se le plantean?
El principal desafío es organizativo y cultural. Tenemos que ordenar lo que ya tenemos, definir quién hace qué, cómo se toman decisiones y cómo se comparte la información.
Y, sobre todo, generar una cultura del dato en toda la organización. Porque la transformación digital no ocurre en los sistemas, ocurre en las personas.
Para ello hará falta formar un equipo que lidere esa estrategia digital y se necesitará también formación, tanto del equipo que lidere el proceso, como de los distintos niveles y servicios de la organización, según las necesidades de cada uno.

¿Cómo los van a integrar en la estrategia general municipal?
La idea es que la estrategia digital no sea algo paralelo, sino transversal, que forme parte de cómo trabajamos en urbanismo, en vivienda, en sostenibilidad, en todos los ámbitos. No es una estrategia tecnológica, es una estrategia de ciudad.
En el Ayuntamiento de Pamplona tenemos la ventaja de que la dimensión digital depende de Gerencia, que es un órgano transversal que facilita la coordinación entre áreas. Además, se cuenta con una Oficina Estratégica que posee la mirada general de la agenda urbana, una de cuyas dimensiones es la innovación.

Los fondos Next Generation han supuesto un impulso a la digitalización. ¿Qué horizonte se plantea ahora?¿Existe riesgo de retroceso?
Los fondos han sido un gran impulso, pero también han generado una cierta inercia de proyectos. Ahora entramos en una fase diferente: la de consolidar, ordenar y dar sentido a todo lo que se ha hecho.
El riesgo no es tanto de retroceso como de dispersión. Por eso es tan importante definir bien la estrategia digital ahora. Analizaremos qué proyectos están alineados con nuestra estrategia de ciudad y priorizaremos en función de ella teniendo en cuenta que los recursos son limitados.
La estrategia urbana de Pamplona parte de una idea de que la ciudad no se puede abordar por partes. Retos como la vivienda, la adaptación al cambio climático, la convivencia o la actividad económica están completamente interconectados. Por eso trabajamos desde una visión integrada, alineada con marcos internacionales como la Agenda Urbana Europea o los enfoques de UNESCO sobre paisaje urbano histórico y patrimonio vivo entre otras.

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